Siempre creí que la mejor manera para lanzar un mensaje de conservación de la naturaleza y el planeta Tierra era predicar con el ejemplo y mostrar la belleza del mundo en el que vivimos, más allá de poner la atención en todo aquello que hacemos mal, y llamar a la acción desde el gusto, la pasión y el interés en vez de desde el esfuerzo, la culpa y el sacrificio. Tras tres años dando la vuelta al mundo a pie lanzando este mensaje, observando, atravesando países con diferentes características, climas, culturas e idiosincrasias, me he preguntado muchas veces y me han preguntado otras tantas qué podemos hacer para pasar de la teoría a la práctica y que no se quede todo en palabras y buenas intenciones.
Es innegable que para cuidar la naturaleza y el planeta en el que vivimos tenemos que realizar inevitablemente cambios en nuestro estilo de vida, incorporando nuevos hábitos y acciones en nuestro día a día, tanto a nivel personal como desde los gobiernos, empresas y autoridades. Desde mi punto de vista, éstas son algunas acciones fundamentales que hemos de realizar:
¿QUÉ?
1-
Ser menos consumistas: es una premisa fundamental, reducir el consumo de productos y de energía y aprender a vivir con menos. Esta medida implica re-estructurar nuestra escala de valores y el sistema social, político y económico actual, porque se dirige directamente a los cimientos de la cultura consumista en la que vivimos.
2-
Ser más eficientes en el consumo de energía: no se trata sólo de consumir menos energía sino también de ser más eficientes, ya que es una gran cantidad de energía la que se derrocha y desperdicia a lo largo y ancho de todo el mundo.
3-
Sustituir el petróleo y la energía nuclear por
energías alternativas que no generen la contaminación, el calentamiento global y los residuos de las primeras. Cambiar el sistema, no el clima, y demostrar que somos inteligentes: eólica, solar, geotérmica, mareomotriz, hidroeléctrica…
4-
Reciclar: darle nuevos usos y reutilizar productos, plásticos, vidrios, orgánico…y arreglar aquello que se estropea, fabricar productos duraderos, que la obsolescencia programada sea un delito.
5-
Buena
gestión de residuos: no tirar la basura a la calle, no arrojar desperdicios a los ríos, no llenar los mares y océanos de basura.
6-
Fomento de economías y
consumo de productos locales: para evitar todos los gastos y contaminación ambiental derivados de los transportes, a la vez que se revitalizan las economías locales y se deja respirar los ecosistemas sobre-explotados por la producción masiva a gran escala.
7-
Alimentación vegetariana: resulta innegable que una dieta vegetariana, además de ser más saludable para la persona, es éticamente más respetuosa con el medioambiente. No sólo por la manera en la que el humano cría, hacina y mata los animales que come, sino porque estamos dejando los mares sin peces y la tierra sin bosques ni la biodiversidad que vive en ellos para cultivar forraje. Más del 40% de los cereales del mundo son para alimentar ganado, pudiéndose emplear para solucionar el hambre en el mundo.
¿CÓMO?
1-
Educación: herramienta fundamental para enseñar, no sólo a jóvenes, sino también a adultos la importancia de cuidar el planeta Tierra, nuestro hogar, a través de las escuelas, universidades, medios de comunicación, congresos y conferencias…Que se respire en el aire una atmósfera de respeto y cuidado por el medio ambiente y se vaya introduciendo en nuestros hábitos diarios como una sana costumbre.
2-
Leyes y políticas: que los gobiernos y autoridades tomen conciencia de la urgente necesidad de cuidar el medio ambiente, la responsabilidad que tienen a la hora de crear el marco adecuado para un desarrollo sostenible, y sancionen con dureza todas aquellas personas y empresas que infrinjan esas medidas.
3-
Investigación
4-
Acabar con las puertas giratorias: porque es vergonzoso ver cómo políticos legislan a favor de bancos y eléctricas, cómo altos cargos públicos trabajan para la empresa privada cuando cesan sus funciones, obteniendo beneficios por ello…Hoy en día son los responsables del retraso en el modelo energético, español, europeo y mundial.
¿DÓNDE?
En
todos los países del planeta, especialmente en aquellos en vías de desarrollo, excelente oportunidad para no cometer los mismos errores que el llamado “primer mundo” y ponerse a la vanguardia en el uso de energías alternativas.
¿CUÁNDO?
Ahora.